| ZONAS FRANCAS |
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Aun sin acuerdos comerciales con Haití, República Dominicana ha sacado provecho de esas relaciones. Las exportaciones hacia Haití han pasado de US$12.7 millones en 2004 a US$329.1 millones en 2008. En este último año, el saldo entre las importaciones y exportaciones de productos de zonas francas fue favorable para República Dominicana en US$276.4 millones. El fuerte incremento es resultado del aprovechamiento de empresas instaladas en territorio dominicano, como son Gildan y Tos Dominicana, que han aprovechado los esquemas preferenciales que por cinco años Estados Unidos concedió a Haití en su condición de país menos adelantado. Sin embargo, según Ogando y Ayuso, esto ha ido acompañado de “un lento, pero sostenido éxodo de empleos hacia el otro lado de la frontera”, por los costos de producción más bajos.
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JIMANÍ, República Dominicana.- Haití no es sólo la inmigración como preocupación para el dominicano, ni la causa favorita de las voces alarmistas que basan su nacionalismo en el supuesto peligro haitiano.
De hecho, si República Dominicana no contara con la demanda de los consumidores haitianos, su economía se vería afectada.
Los informes del Centro de Exportación e Inversión de República Dominicana así lo revelan. En 2008, el intercambio comercial formal entre ambos países fue de US$631.14 millones, de los cuales República Dominicana obtuvo un saldo favorable de US$507.3 millones. Según los economistas Iván Ogando y José Ayuso, este comercio es mayor si se suman las transacciones informales en las ferias urbanas fronterizas y las que se realizan “al margen del marco legal vigente”, que ha sido estimada entre 70% y 90% de las exportaciones nacionales registradas.
A la luz de estos datos, y por el potencial de un mercado con 9.8 millones de consumidores con un poder de compra de US$4,300 millones anuales, “Haití constituye el mercado natural para los bienes producidos en la República Dominicana, debido a su proximidad, y a una limitada capacidad productiva que lo hace altamente dependiente de las importaciones”, afirmaron estos economista. Ambos expusieron sobre el tema en un taller organizado por la Universidad Iberoamericana (UNIBE), el 20 de marzo. En el evento estuvieron presentes empresarios y funcionarios de ambos países.
Tras crecer las exportaciones formales hacia Haití en 624% entre 2004 y 2008, y situarse en US$569 millones, el país vecino se constituyó en el segundo socio comercial de RD, sólo superado por Estados Unidos.
Este creciente flujo comercial pasa por cuatro puertos formales, en torno a los cuales se organizan las ferias urbanas donde se desarrolla el comercio informal, conectadas a varios circuitos comerciales fronterizos. En orden de importancia: Jimaní (32%), Dajabón (25%), Elías Piña (24%) y Pedernales.
Sin embargo, desde 1990 hasta la fecha “no se puede decir que Haití ha sido un elemento prioritario en la agenda oficial de negociaciones y en la consecuente apertura de la política comercial dominicana”, puntualizan Ogando y Ayuso.
La agenda bilateral entre ambos países abarca mucho más que los temas comerciales. Incluyen los aspectos migratorios, la seguridad fronteriza, la degradación del medio ambiente, el aprovechamiento conjunto de los recursos naturales y la salud, entre otros importantes temas.
| CIFRA |
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535%
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| Es la tasa de crecimiento del intercambio comercial entre República Dominicana y Haití entre 2004 y 2008. En ese crecimiento influyeron las exportaciones de zonas francas y la necesidad de Haití de abastecerse de bienes básicos en el mercado dominicano. |
La poca importancia que ambos gobiernos han dado a esta agenda en el lado dominicano se expresa de manera clara y cada día en el caso fronterizo. “Del lado dominicano, no hay una política para administrar la frontera”, explica Haroldo Dilla Alfonso, director de Ciudades y Fronteras. Expone como prueba de esa situación la dispersión institucional en lo que tiene que ver la con frontera: existen tres instituciones civiles dominicanas que la administran: la Dirección General de Desarrollo Fronterizo, el Consejo Nacional de Fronteras y el Consejo de Coordinación de la Zona Especial de Desarrollo Fronterizo (para gestionar la Ley 28-0 sobre los incentivos fiscales). A estas se les suman las instituciones militares: el Ejercito Nacional y el CESFRONT. “Sin embargo, la frontera es tan pobre como hace 40 años, por lo tanto el impacto que han tenido es mínimo”, observa Dilla Alfonso.
Ogando y Ayuso consideran que la ausencia de acuerdos y reglas claras que normen las relaciones entre ambos países es resultado de una “secular ausencia de voluntad política”.
La suspensión del encuentro entre los presidentes Leonel Fernández y René Preval, que estaba programado para el 20 de marzo en Comendador, parece ser otro ejemplo de esa carencia. De la reunión se esperaba como resultado la reanudación de la Comisión Mixta Bilateral Dominico-Haitiana, mecanismo creado en 1996 para negociar la agenda bilateral. Este mecanismo está suspendido desde el 2000, y aunque desde el 2007 son frecuentes las declaraciones de ambos gobiernos sobre la necesidad de reactivarla, hasta la fecha continúa paralizada.
En 1989, Haití y RD ingresaron al Acuerdo de Lomé (actualmente llamado Cotonou), un esquema unilateral de comercio y cooperación europeo. Sin embargo, el derrocamiento del presidente Jean Bertrand Aristide en 1992 y la resultante convulsión política en que cayó esa nación lanzó por tierra su aprovechamiento.
Pero esas expectativas surgen nuevamente con la firma, en octubre de 2008, del Acuerdo de la Asociación Económica (AAE), rubricado entre los países de Cariforo y la Unión Europea, y que pone el acento en la preferencia regional, lo que facilita el proceso de integración comercial. “En ese contexto, el AEE se constituye en el marco jurídico-comercial para las relaciones dominico-haitianas”, afirman Ogando y Ayuso. Pero Haití es el único de los países del Cariforo que no ha firmado el AEE.
En el taller de UNIBE, Charles Clermont, consejero comercial del presidente Rene Preval, afirmó que Haití firmará si recibe un trato especial y diferenciado mayor a lo previsto por el acuerdo, y los fondos dirigidos al desarrollo le otorgan prioridad, al igual que al resto de los países menos adelantados del CARICOM. Para esto, “Haití necesita el apoyo de República Dominicana, (...) que ha tomado la parte del León”, subrayó. Esto implica una decisión política, aclara.
En sus 165 años de coexistencia, los prejuicios y los intereses, en ambos lados de la frontera, han impedido que surja la voluntad política para que RD y Haití se pongan de acuerdo sobre los temas más sensibles que surgen en todas las fronteras del mundo.
Si no se logran estos acuerdos, ambos países pierden. Está por verse si la historia se repite.