SANTO DOMINGO.- Una peste recorre los campos y las ciudades de República Dominicana y lo hace como un fantasma, porque aunque han surgido algunas señales de su presencia, todavía nadie conoce su verdadera dimensión y las amenazas se mantienen en secreto oficial.
Entre los peligros inminentes están las pérdidas cuantiosas que puede provocar a la economía de nuestro país, y el riesgo de que surja una pandemia de influenza en la población humana de República Dominicana.
Se trata de la gripe aviar, incubada por el virus H5N2 "de baja patogenicidad”, y según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los 8 brotes registrados “muestran una distribución de la circulación del virus en en el país”.
Otro informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entregado a CLAVE por una fuente del Gobierno preocupada por los efectos de la gripe aviar, señala que “hay que desmitificar el concepto de que la Influenza Aviar de Baja Patogenicidad no es un problema de Salud Pública”.
Pone como ejemplo las pandemias de 1957 (Gripe Asiática) y de 1968 (Gripe de Hong Kong), las cuales fueron originadas por la “reasociación genética” de los virus humanos de la influenza estacional de las respectivas épocas con virus aviar de baja patogenicidad.
Frente a estas graves amenazas, desde el Gobierno se califica el problema como un simple “moquillo”, y desde Salud Pública, su secretario, Bautista Rojas Gómez, afirma que el virus “difícilmente produzca enfermedad, incluso en los mismos animales”.



Un informe de la FAO, al cual CLAVE tuvo acceso, revela que aunque la influenza aviar de baja patogenicidad se ha detectado en gallos de pelea, sin embargo el hecho de que se hayan confirmado casos en gallinas de un mercado de Santo Domingo (en el Mercado de Productores Agrícolas de la Ciudad Ganadera) obliga a investigar “de forma urgente” su presencia en los circuitos comerciales del mercado de aves.
El carácter de “baja patogenicidad” del virus H5N2 no debe llevar a engaño. La FAO afirma que si se produjera la diseminación del virus “las pérdidas serán cuantiosas”, como consecuencia de la importancia económica del sector avícola, que a nivel de consumidor produce un valor cercano a los US$1,000 millones.
Tal vez, lo más preocupante de la situación es que debido a que todavía no existe claridad en la situación epidemiológica y a que las estadísticas disponibles no son suficientes, sólo se puede obtener “unas impresiones” sobre la situación del país.
La investigación de la FAO fue realizada entre el 18 y 28 de enero, y para la elaboración del informe aún no existía claridad sobre la fecha, ni de la vía de introducción del virus, y ni “si hay más de un virus circulando”.
Informe escurridizo. La investigación de la FAO es producto de una solicitud del Gobierno, reveló Héctor Mata, oficial técnico de esa institución multilateral.
Por esta razón, Héctor Mata, técnico oficial de la FAO, se excusó ante este medio por no poder entregar la copia del informe que le fue solicitado.
Sugirió que esa petición debía realizarse a las autoridades, específicamente a la Dirección General de Ganadería, y a la Secretaría de Estado de Agricultura. Agregó, además, que se trata de un informe preliminar sobre la situación de la gripe aviar en el país, que había sido entregado a a las autoridades.
Tal como aconsejó Mata, la solicitud del informe fue realizada el martes al director general de Ganadería, Angel Faxas, quien a su vez alegó: “Ese informe lo enviamos, tú lo puedes conseguir en la FAO”.
Pero consideró el reporte como “un informe viejo, de mediado de enero”, que incluye las recomen aciones de que se sacrifiquen los animales, (“que se está haciendo”), que se agilice el proceso, y que se siga el monitoreo y las notificaciones a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). “Es lo único que ellos nos exigían”, afirmó.
Aseguró que desde la emisión del informe no se han detectado nuevos casos de gripe aviar. “En los últimos cinco días han salido todos negativos”.
Reveló que continúa el monitoreo para “ver si encontramos algo”, y que ya se está trabajando en las granjas organizadas, en las cuales se están tomando las medidas de lugar para su certificación.
Sin embargo, hasta ayer miércoles no había llegado al país el especialista de la OIE, cuya llegada había sido anunciada para fines de la semana pasada por el secretario de Agricultura, Salvador Jiménez.
En todo caso, según Faxas, la misión de estos especialistas de la OIE no consiste en certificar a las granjas, sino en certificar que la Dirección General de Ganadería “está haciendo lo que el protocolo dice que hay que hacer”.
“Un moquillo”. Un día después de que los técnicos de la FAO concluyeron su informe sobre la gripe aviar, el secretario de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, declaró que había una falsa alarma en torno a los brotes de gripe aviar: “Se cometió un error en la manera como se informó, era moquillo dominicano”.
Pero el 9 de enero de 2008, la Dirección General de Ganadería había concluido un informe que certifica los dos primeros casos de detección de H5N2 en la Otra Banda, en Higüey, y en la Ciudad Ganadera, del Distrito Nacional, los únicos que hasta la fecha han sido notificados a la OIE.
Cuando los técnicos de la FAO se encontraban realizando los trabajos de campo, tuvieron conocimiento de cinco focos adicionales, ubicados en San Pedro de Macorís; en Barrancas, La Vega; en Baní, Peravia; en Barahona y en San Juan de la Maguana.
Como consecuencia de los brotes, el gobierno de Haití prohibió, el 7 de enero, la importación de pollos y huevos desde República Dominicana, en lo que se entiende como una decisión soberana de carácter sanitario para impedir la entrada del virus hacia ese país. La reacción de este lado de la frontera fue llamar a un bloqueo comercial contra Haití, hasta llegarse a paralizar el mercado fronterizo entre ambos.
Coincidencia o no, Salud Pública prohibió, el 29 de enero, la venta y consumo de la bebida Toro, de manufactura haitiana, con el argumento de que no satisface las normas sanitarias vigentes y que es dañina para la salud.
Antes de detectarse los casos de gripe aviar, el sector avícola pasaba por una mala racha, afectada por altos costos y baja demanda. La FAO estima que desde fines de diciembre, el consumo y los precios han caído entre 20% y 40%.
El informe “viejo”. Concluido el 31 de enero de 2008, el informe de la FAO revela que aunque el país activó el Sistema de Emergencia , “hasta la fecha no se ha firmado el decreto que da el marco legal al accionar de la DIGEGA” para que pueda aplicar las medidas de control y contención de forma automática.
Dice que no se han dictado medidas de restricción de movimientos de aves. Señala que el gasto para enfrentar los brotes, unos US$150 millones, ha sido “muy reducido” y “seguramente insuficiente” para evitar la diseminación del virus.
“Las medidas para prevenir el brote se han limitado hasta hoy a la eliminación de las aves. No se han tomado medidas de mayor impacto, tales como la restricción de movimientos de las aves”, dice.
No se ha declarado a la influenza aviar “como una enfermedad de interés nacional”. Agrega que “no ha existido comunicación del avance de la infección en forma oficial a la OIE y a la población dominicana”.
Los procedimientos de control y erradicación actuales, lo que incluye la capacidad de los laboratorio para diagnosticar, “aún son insuficientes y no permitirán controlar y erradicar el virus del país”. Algo simple. La suspensión de las peleas de gallos por 30 días prorrogable no se había tomado a la fecha del informe.
Recomendaciones de la OPS
La OPS considera que “en una situación como la que vive actualmente República Dominicana”, un plan nacional de preparación para una pandemia de influenza “debería ser activado”. Destaca que “desafortunadamente el país todavía no cuenta con un plan nacional”.
La organización dice que el país no ha sistematizado la vigilancia de enfermedades tipo influenza y de enfermedades respiratorias agudas graves, que “son fundamentales para la detección temprana y control de un posible brote causado por una nueva cepa de virus de influenza”.
Señala como “la mayor debilidad” del laboratorio de diagnósticos de infecciones virales por vías respiratorias el que no esté integrado al Departamento de Vigilancia Epidemiológica ni al Sistema Nacional de Laboratorios de Salud Pública.
La OPS recomienda el establecimiento oficial de un Comité Nacional de Preparación para una Pandemia de Influenza. También recomienda implementar la vigilancia nacional de enfermedades tipo influenza e infecciones respiratorias y el fortalecimiento de la capacidad diagnósticas.
Además, considera necesaria la protección de las personas que manipulan aves. Dentro de esta última recomendación plantean la “utilización de la vacuna estacional en personas que manipulan a las aves”.
OPS entiende que de esta forma se previene la infección por el virus estacional, y en caso de coinfección con el H5N2”, minimizar una posible reasociación entre los dos virus, de modo que se “evite la generación de un nuevo virus con potencial pandémico”.
Pese a las advertencias, el secretario de Salud Pública sostiene que no existen peligros para el país.