Dice el informe que en 2008 se registraron algunas reducciones alentadoras en la producción de cocaína y heroína, y que los estudios muestran una reducción del 19 por ciento en el cultivo de amapola o adormidera en Afganistán, así como una disminución del 18 por ciento en el cultivo de coca en Colombia.
También revela que el consumo de drogas en los mercados principales de los países de Occidente está estable o se encuentra en descenso. Sin embargo, la producción y consumo de drogas sintéticas se cree que esté en aumento en la medida que se desplaza de manera creciente en el mundo desarrollado.
Los analistas –dice el informe de la UNDOC – conocen menos sobre la producción de marihuana (cannabis) y drogas sintéticas, porque estas pueden producirse en cualquier lugar, pero mencionan indicadores de que la situación con los estimulantes anfetamínicos (ATS) en general está empeorando.
En nuestro hemisferio, afirma que se trafican cada vez con mayor frecuencia hacia América Central y del Sur las materias primas de la metanfetamina con el objeto de fabricar ETA destinados al mercado de América del Norte, y que el consumo local en estos países también parece estar aumentando.
Los países de la Unión Europea aparecen como los principales suplidores de éxtasis, mientras que Canadá se ha convertido en un centro importante de tráfico de esta droga y metamfetamina.
El director de la agencia, Antonio Mata Costa, aprovecha el informe para refutar los reclamos de una eventual legalización de las drogas, que de ejecutarse, constituiría un “error histórico”.
El argumento a favor de legalizar y gravar no es ético, ni económico, alega Mata Costa. Y continúa: “Proponer un impuesto perverso, generación tras generación, a los grupos marginados (perdidos a causa de la adicción) para estimular la recuperación económica. ¿Acaso los partidarios de esta causa también están a favor de legalizar y el gravar otros delitos aparentemente de difícil solución como la trata de personas?”.