l director de la Defensa Civil, Luis Luna Paulino, detalló que unas 3,000 personas han sido evacuadas del poblado desde la tarde del lunes, cuando comenzaron los deslizamientos de tierra que obligaron a una mudanza masiva de cientos de familias a casas de parientes en la parte baja del pueblo.
Además, una gran cantidad de personas fue llevada al centro deportivo de Tamboril, donde se les atiende con algunas cobijas provisionales, así como alimentos, medicinas y otras asistencias.
“Se está completando la evacuación, porque es probable que se repita” otro deslizamiento, indicó Luna Paulino, al explicar que al mediodía de este martes se declararía la zona como punto restringido, donde solo permanecerían las brigadas de socorro debido al peligro de que se produzcan nuevos desprendimientos de tierra.
Luna Paulino indicó que hasta la mañana de este martes no se habían registrado muertes o heridos por los deslizamientos de tierra en Carlos Díaz.
El director de la Defensa Civil, Luis Luna Paulino, detalló que unas 3,000 personas han sido evacuadas del poblado desde la tarde del lunes,
Brigadas de la Defensa Civil y miembros del Cuerpo de Bomberos trabajan en el lugar donde se establecieron diversas medidas para garantizar la seguridad.
El gobernador de Santiago, José Izquierdo, detalló que como primera medida, se actúa para atender a las personas que resultaron afectadas.
El funcionario comentó que se está entregando comida y se ha desplegado un amplio operativo médico para socorrer las víctimas.
El alud ocurrió alrededor de la 1:00 de la mañana de este martes como consecuencia de las fuertes lluvias que afectan al Cibao y gran parte del norte del país desde el pasado jueves.
Más de 100 viviendas destruidas
El número de viviendas destruidas y sepultadas pasan de 100, según el levantamiento preliminar de las autoridades, pero más 700 construcciones ubicadas en las secciones Loma del Toro, Arroyo del Toro, El Coco, El Vaticano y otros sectores de Carlos Díaz fueron afectadas.
La situación ha provocado un éxodo de personas de comunidades de toda la Cordillera Septentrional, las cuales han salido de las zonas de Carlos Díaz por la gravedad de la situación, ya que los derrumbes se extienden por todo área.
Desde la comunidad de Carlos Díaz hasta el pueblo de Tamboril, se observan largas filas de camiones repletos con los ajuares que se pudieron sacar de sus casas con la ayuda de los cuerpos de socorro que operaron las evacuaciones de las zonas afectadas.
La resistencia de muchos moradores a no dejar sus partencias ha sido muy notoria, al punto de que varias personas han tenido que ser sacada esposadas por agentes de la fuerza pública.
Otros han aprovechado el escenario de la tragedia para saquear y esconderse entre las montañas con electrodomésticos, animales y otras pertenencias.
El llanto y la impotencia se han apoderado de algunos afectados al ver sepultados bajo la montaña su casa y todo lo que tenían para la manutención de sus respectivas familias.
En medio de la tragedia muchas personas han tenido tiempo para salir con las cosas más preciadas que tenían, como el caso de María, una joven que arreó una chiva para no dejarlo todo perdido.
Brigadas de la Defensa Civil y miembros del Cuerpo de Bomberos trabajan en el lugar donde se llevan a cabo otras medidas para garantizar la seguridad en ésta área afectada por el deslizamiento del terreno.
Los moradores de la comunidad lamentan que las autoridades no hayan hecho caso a las advertencias que habían hecho sobre la explotación de una mina para la extracción de material para relleno. Según los residentes de Carlos Días, la explotación de la mina pudo causar los desprendimientos de tierra.