19°C
29°C
Santo Domingo
9 de Febrero
de 2010
Aumentar fuenteAumentar Disminuir FuenteDisminuir Imprimir Recomendar 
            Enviar Opinar RSS RSS

El poder y la sociedad opulenta de Galbraith
En su única novela, El Triunfo, acerca del Departamento de Estado Norteamericano, lo definió como `una institución incontrolablemente cómica''.
Rafael Rodriguez Jerez
martes, 2 de mayo de 2006, 07:51 p.m.
La muerte del profesor y economista John Kenneth Galbraith, ocurrida el pasado sábado 27 de Abril, a los 97 años de edad, ha privado al mundo científico de uno de los más destacados pensadores de la ciencia económica. Nació en Canadá en 1908, yéndose a estudiar economía agrícola a los Estados Unidos cuando tenía 23 años de edad, donde se hizo ciudadano.  Allí escribió su única novela titulada El Triunfo acerca del Departamento de Estado Norteamericano, que definió como  `una institución incontrolablemente cómica''.  

Viajero incansable, se hizo destacar por la argumentación de sus escritos y el gran interés dado al tema de la concentración del poder en las grandes corporaciones en Norteamérica. 

Su primer libro de economía fue El Capitalismo Americano: El Concepto de la Concentración del Poder, publicado en 1952, donde argumenta que las grandes corporaciones desplazaron a las mas pequeñas hasta el punto que el modelo de competencia perfecta ya no era aplicable a la economía  y que el poder de las grandes firmas sería compensado por el poder de los grandes sindicatos, por lo tanto los consumidores serían protegidos por centros de poder que competirían entre sí.  Este sigue siendo un postulado vigente. 

Su mejor obra la escribió en 1958, denominada La Sociedad Opulenta, donde establece que la economía estadounidense a pesar de generar riqueza no atendía las necesidades públicas de educación, salud e infraestructura vial, oponiéndose a la tesis general de justificar la pobreza por estar en todas partes, resaltando que el estado tenia que ocupar esta labor, como lo había planteado John Maynard Keynes en 1936 en su obra La Teoría General.  Esa tesis de Galbraith aun tiene vigencia en economías como la dominicana. 

Esta obra maestra considerada como una de las mejores del siglo pasado de no ficción en ingles, establece que ``nos regimos por ideas que corresponden a otro mundo, al hacer muchas cosas innecesarias, algunas imprudentes y unas pocas que son dementes''.

En 1967, Galbraith publicó un nuevo libro denominado El Nuevo Estado Industrial, donde presenta a la economía norteamericana dominada por las grandes firmas. "La corporación madura tiene en sus manos los medios para controlar los precios a los que se vende como aquellos a los que se compra. Las grandes corporaciones imponen la moda aunque no sean las que mas produzcan", decía.

Fue asesor en economía para varios presidentes norteamericanos, desde Roosevelt hasta Clinton, también Presidente de la Asociación de Economistas Norteamericanos.  En 1972 al ocupar este última posición dio una conferencia magistral en Toronto titulada El Poder y el Economista Útil, donde dijo que la ciencia económica es insuficientemente normativa, que la construcción de modelos se ha convertido en un fin, no en un medio y que en los años recientes, la crítica en economía -incluyendo cierto elemento de introspección personal- ha contenido un ataque excepcionalmente serio a la economía matemática, por lo que la disciplina muestra expectativas frustradas.

Lo que encendió la hoguera fue la mención a los seis defectos de la teoría neoclásica, discusión que se ha extendido hasta nuestros días entre las escuelas de economía de Chicago y Harvard. 

El primer defecto que encontró Galbraith a la teoría neoclásica fue la eliminación del estudio al poder y, con ello, el contenido político.  Segundo, que en lugar del sistema de mercado, se debe suponer que existe el poder, tenido por las grandes firmas, que planean aproximadamente la mitad de la producción total.  Tercero, dado que el poder interviene en forma total en una gran parte de la economía, ya no pueden los economistas distinguir entre la ciencia económica y la política, excepto por razones de conveniencia o de una evasión intelectual más deliberada.  

Cuando la corporación moderna adquiere poder sobre los mercados, poder en la comunidad, poder sobre el Estado, poder sobre las creencias, se convierte en un instrumento político, diferente del Estado mismo en su forma y su grado, pero no en esencia. 

El cuarto defecto que encuentra en la visión neoclásica de la economía es que puede suponerse una identidad general de intereses entre las metas de la empresa y las de la comunidad. La empresa está sujeta a los dictados de la comunidad, a través del mercado o de la urna de votación. Los individuos no podrían estar fundamentalmente en conflicto consigo mismo, dada siempre cierta decencia razonable de la distribución del ingreso. En cuanto aparece la empresa en el sistema de planeación dotada de poder global para perseguir su propio interés, el supuesto anterior se vuelve insostenible.  

Quinto, Galbraith sostiene que cuando incluimos el poder en nuestros cálculos, nuestro embarazo macroeconómico también desaparece. La ciencia económica hace aparecer razonable lo que los gobiernos se ven obligados a hacer en la práctica. Las corporaciones tienen poder en sus mercados. Lo mismo ocurre, parcialmente como consecuencia, con los sindicatos. Las reclamaciones competitivas de los sindicatos se pueden resolver más convenientemente trasladando el costo del arreglo al público. 

Sexto, sigue diciendo que hay otras cuestiones de gran interés actual que se iluminan cuando incluimos al poder en nuestro sistema. Por ejemplo, la contrapartida de las diferencias de desarrollo derivadas del sistema entre el sector de planeación y el del mercado de la economía son las diferencias sectoriales del ingreso derivadas también del sistema. En el sistema neoclásico se supone que hay movilidad de recursos, la que en términos generales iguala los rendimientos entre las industrias. La desigualdad que exista se deberá a las barreras al movimiento.

Por ultimo el profesor concluye en esa conferencia que el economista no ha hecho todavía su trabajo. Por el contrario, apenas está principiando. Si aceptamos la realidad del poder como parte de nuestro sistema, tendremos años de trabajo útil a nuestra disposición. Y dado que estaremos en contacto con problemas reales, y dado que los problemas reales inspiran pasión, nuestra vida será de nuevo agradablemente contenciosa, quizá hasta útilmente peligrosa.

Otra conclusión está referida al Estado. Cuando se incluye en el sistema al poder y por tanto a la política, ya no se puede eludir o disfrazar el carácter contradictorio del Estado moderno. El Estado es el objetivo primordial del poder económico, es el cautivo.

Por eso el economista y profesor universitario plantea la acción correctora del Estado como son las restricciones al uso excesivo de recursos, la organización para contrarrestar el uso inadecuado de los recursos, la acción para corregir la desigualdad del ingreso, la protección del medio ambiente y la protección del consumidor, entre otros.

El zorro tiene poder en la administración del gallinero. Es a esta administración que las gallinas deben recurrir para su protección.

La obra prolífera de Galbraith durante sus 97 años de vida, nos dio nuevas ideas y teorías en la defensa de las fuerzas sociales compensatorias y del liberalismo económico, diferentes a las planteadas por Freedman en la escuela de Chicago, colocándolo como uno de los iconos del pensamiento económico moderno para las nuevas generaciones.


Aumentar fuenteAumentar Disminuir FuenteDisminuir Imprimir Recomendar 
            Enviar Opinar RSS RSS
OPINE SOBRE ESTE ARTICULO
Nombre
Correo
 
Esta es la opinión del lector, no de CLAVE digital. No está permitido difamar ni injuriar. CLAVE digital se reserva el derecho de eliminar comentarios ofensivos. Sólo se permiten hasta 500 caracteres. Se recomienda no escribir todo el mensaje en mayúsculas. El lector acepta los documentos Términos de Uso y Política de Privacidad de CLAVE digital.

ENVIAR SU OPINIÓN
BUSCADOR CLAVE
 
BÚSQUEDA GRACIAS A   Google
PUBLICIDAD
AL MOMENTO
Rafael Rodriguez Jerez
Economista. Ha sido consultor de organismos internacionales, profesor universitario y funcionario del Banco Central.
jerez24@hotmail.com
CONTROVERSIAS
Bengoa, mas cuidado
José Lois Malkum
OPINION
El derecho a volar y carnaval
Güido Riggio Pou
PROPUESTA
Resultados impresionantes de los bancos en 2009
Ramón Nuñez Ramirez
COLUMNA VERBAL
La dichosa venta de la Refinería Dominicana de Petróleo
Julio R. Cordero
RAZONANDO
Cuando la honestidad es un obstáculo (El reto de doña Milagros)
Eurípides A. Uribe P.
SENDAS
Aniversario
Roberto Sánchez
OPINIÓN
Los Haitises: Contribución al Debate
Radhames Lora Salcedo
OPINION
Sociedad del Conflicto y Constitución
Michel Camacho Gómez
UN MINUTO
Nostalgia condeana
Colombo


Portada | Nacionales | Internacionales | Economía | Política | Firmas | Deportes | Ocio | Especiales | Nexo CLAVE | Multimedia | Descargas | Foros | RSS
 
AVISO LEGAL | TÉRMINOS DE USO | POLÍTICAS DE PRIVACIDAD | QUIENES SOMOS | VALORES ESTRATÉGICOS | CÓDIGO DE CONDUCTA | MANUAL DE ESTILO